domingo, 20 de junio de 2010

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante

...y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.

En ocasiones, el ser humano llega a desesperarse por no poder realizar sus sueños aquí y ahora; por no saber qué camino seguir o por no tener una meta que alcanzar.

Cuando cayó la última hoja del calendario de 2009 me prometí a mí misma que el nuevo año que comenzaba sería un buen año para mí. No tenía muy claras mis metas, ni mis proyectos, así que por primera vez, dejé que mi vida se improvisase, y decidíque cada día, cada presente lo viviría aceptándolo y disfrutándolo y de esta forma se iría trazando mi camino.


Terminé 2009 sin saber muy bien qué hacer con mi trabajo. Si seguir donde estaba o aventurarme a cambiar a un lugar nuevo con mejores horarios. Me arriesgué y decidír apostar por el cambio. En 2010 ese cambio fue aceptado y dentro de unos meses comenzaré en un nuevo lugar con mejores condiciones en cuanto a horarios.

Hoy me miro y veo que mi retrato envejece, como envejezco yo. No pacto con ningún diablo permanecer sin mácula pero me miro y me gusta ser como soy, con mis aficiones, mi música, conmigo misma. Sí, me siento orgullosa de ser quien soy. Me siento orgullosa de mi familia, mi gran apoyo; de mis amigos, siempre leales. Siento que he encontrado mi camino, un camino en el que, sin prisas y sin agobios, estoy consiguiendo todo lo que me propongo. ¿De qué sirve correr si por más que corras el tiempo sigue su curso?. Todos sentimos que hay cosas que tendríamos que haber vivido pero que por circunstancias de la vida no hemos podido hacer. Una vez que se pasan las páginas no hace falta volver hacia atrás para releer de nuevo los capítulos ya vividos. Cierra el libro y comienza uno nuevo y comprende que, lo que no has hecho a los 20 no puedes hacerlo a los 30. Es una de las lecciones que he aprendido. Hay que vivir cada presente, sin pensar en el futuro. Vive la vida, afróntala, porque buena o mala, sólo tenemos una.

1 comentario:

  1. Tu post me ha llegado al corazón.
    Soy una mujer divorciada de 33 años y me he sentido totalmente identificada.
    Has plasmado lo que siento.
    Gracias.

    ResponderEliminar